Mostró a un Obama disciplinado en la comunicación, manejando sus “key messages” sin temor a repetirse, lo que me hizo recordar a George Bush en la campaña anterior, cuando combinó con eficiencia en todos sus discursos palabras clave como “11 de Setiembre”, “terrorismo”, “Saddam Husseim”, y “armas de destrucción masiva” .
Cada una de sus apariciones públicas de campaña contenía, por lo menos, una veintena de menciones a cada una de estas palabras. Su contendiente, el demócrata John Kerry se deshacía en largas y monótonas charlas. Resultado Bush presidente.
Esta vez, Obama “goteó” en sus discursos decenas de veces frases como “Mc Cain es Bush”, “votó el 95% de veces con Bush”, “favorece a los que se llevan el trabajo”, “quita impuestos a los millonarios”, "quien gane menos de 250 mil dólares no pagará impuestos", etc. cosas que ayudadas por la crisis global, hicieron carne en la clase media norteamericana, aún en aquella con alguna simpatía por los republicanos.
Obama además apeló con singular éxito a los nuevos y alternativos medios de comunicación y marketing viral –Facebook, Myspace, Sms- al punto que develó la incógnita de su compañero de fórmula mediante mensaje de texto a quienes se inscribieran en su web.
Todo esto no sólo lo ayudó a ganar votos sino que fue clave para recaudar fondos, en cifras sin precedentes.
En cambio mostró a un Mc Cain duro, agresivo, despectivo, con visos racistas, sin posibilidades
de despegarse de la gestión de Bush (aunque lo intentó). "The Grumpy old man" (El viejo cascarrabias), sentenció la prensa .Estos no ayudaron mucho a ninguno de los dos candidatos y si bien Obama se alzó con la preferencia del público en las tres ocasiones, lo mostraron muchas veces dubitativo, con dificultades para remontar algunos castigos propiciados por Mc Cain y consolidar algunos puntos claves de su discurso.
Tan flojos fueron los debates que el propio Mc Cain, en una aparición en SNL el pasado sábado junto a "Sarah Palin" (Tina Fey), participó en un “cuadro” donde vendía cosas y pasaba mensajes electorales en el canal de ventas QVC, que según él era “el único medio en el que Obama no compró espacios y le dejó libre”.
Así las cosas, llegó a un momento donde puso a la venta 10 platos conmemorativos de los debates Obama-Mc Cain...y cuando los mostró éstos estaban en blanco....”pero sin embargo son buenos platos” dijo el republicano. Todo un reconocimiento a lo flojo de los debates. Nadie los recordará.
Pero sí una cosa me llamó la atención del tercer debate. Cuando finalizó, los contendientes se saludaron y desde allí se acercaron al borde del escenario para saludar a los presentes, y detecté un extraño gesto en John Mc Cain.
Al otro día busqué en las coberturas fotográficas y me encontré con la foto que capta el preciso momento de un gesto totalmente inusual e inapropiado por parte del candidato republicano.










